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Mostrando las entradas de 2020

EL NARCO ESTADO

  EL NARCO ESTADO y las MASACRES ¿Estamos hoy bajo el imperio de un narco estado? ¿Gobierna hoy la mafia? ¿Desde la presidencia, los ministerios, las gobernaciones, las alcaldías, los juzgados, el congreso, las asambleas, los concejos municipales hoy se obedece a la mafia? ¿Los genocidios, las matanzas, los desmembramientos, los asaltos a las veredas, el atemorizamiento de la población rural y la de los barrios marginales, son obra del Estado? ¡Hay que responder estas preguntas con valor y seriedad, porque de lo que pensemos brotarán nuestros actos, y de nuestros actos emergerán nuestras ideas! Leo varias versiones del tema: 1.     El Estado es el asesino. 2.     Exigimos al Estado actuar, proteger a la población. 3.     El Estado hace todo lo posible.  v   Si el Estado es el asesino no hay que pedirle que actúe sino derrocarlo. Habrá que hacer una Revolución. v   Si se pide la protección estatal, se parte ...

TRES TEXTOS

TRES TEXTOS 1)     COMO ES UNA NIÑA… “Ella se prostituía”; “es un falso positivo”; “llevan meses sin conocer mujer, es entendible”; “pero si es simplemente una india”; “una niña, pero no tan niña, tiene 12 años”; “defienden la Patria, hay que protegerlos”; y así hasta el Infierno. Farc, ELN, narcos, paras, soldadesca, oficiales de Fuerzas Armadas, tíos, sobrinos, monstruos, engendros del Demonio. ‘Toma el lobo a su presa, y como era más fuerte que ella, la forzó’. Todos hemos tenido madre, hermanas, hijas, primas, parientes, amigas. ¿Habrá alguien en el mundo capaz de soportar su maltrato, el que las violen, las fuercen, las usen, las desangren, las desgarren, las descuarticen sin piedad noche tras noche, día tras día, semanas, meses, años? ¿Habrá compasión, perdón, excusa, ocultamiento para con esas bestias, estas aberraciones humanas, estos cavernícolas? Pues, atérrense, aquí en la patria del Sagrado Corazón, en esta Esquina de América, en la Atenas ...

Del amor a las pandemias.

DEL AMOR A LAS PANDEMIAS. Vi las palabras de un señor agradecido con un banco porque le refinanciaron y corrieron las cuotas de sus deudas. Vi a otro señor publicitar a los cuatro vientos su operación cancerosa buscando ¿compasión, solidaridad, promoción, patrocinio? Vi a otro dar gracias a Dios porque está vivo, de donde se infiere que agradece que la muerte no le tocó a él sino a otro. Vi cómo, súbita, torrencialmente crecen los rezos, los ruegos, la religiosidad, cuando en tiempos pasados ni se les ocurría recurrir al Señor. Vi el odio visceral, ciego y cerrero que no encuentra sino la paja en el ojo ajeno ―ante las soluciones― y no ve la viga en el propio: critican, critican y critican y nada que proponen. Vi videos de famosos encerrados gozando de mieles y azahares, llamando a confinarse sin ofrecer a cambio ni un denario para sus hermanos menesterosos. Vi como Jack Dorsey, el cofundador y CEO de Twitter ha donado U$1.000 millones de dólares para financiar la luc...

LAS DOS CARAS

LAS DOS CARAS Tenemos varios mangos enormes en nuestra finca. Están cargados de frutos verdes. Habrá una segunda cosecha deliciosa en menos de dos meses. Ayer fui a mirarlos y vi en alguno unas hojas que dan la impresión de estar enfermas o con un hongo ―por las fuertes lluvias―, o con un virus ―trasmitido por algún insecto chupador―. Veremos, veremos. Pero el cuento del mango viene a mi mente porque si observamos las hojas de los árboles, o cualquier objeto, todo tiene dos lados, incluso múltiples costados. Esta es una perogrullada, lo sé, pero por ser tan simplona nuestra ‘sabiduría’ no acata este hecho. Eso ocurre con el coronavirus o Covid-19. Vemos sólo lo terrorífico, el desastre, el drama. Tenemos miedo, miedo a que se cumpla una de las dos condiciones de nuestra existencia: ¡el que somos mortales! No pretendo, como muchos aurúspices, tantos sabios de barrio, tantos políticos empapados del más profundo conocimiento sobre los coronavirus, tantos malevos para quienes si ...

EL VIRUS CORONADO

EL VIRUS CORONADO. María Teresa trabaja con nosotros. Toda su familia, padres, hermanos, cuñados, hijas, yernos se han quedado sin trabajo, los han despedido. ¿Qué va a ser de toda esta gente? ¿Qué van a comer si el día a día dependía de lo que les pagaban? ¿El sufrimiento de ese núcleo familiar es el mismo de miles, de millones de familias en el planeta entero: ¡desempleo, hambre, insalubridad! 7.500 millones de seres humanos bajo una de las peores pruebas de fuego de la historia. 7.500 millones angustiados, desesperados, bloqueados por un organismo cuyo tamaño es de 400-500 nanómetros o 500 millonésimas partes de un milímetro. ¡Qué frágiles somos! ¡Algo tan extraordinariamente diminuto nos tiene contra las cuerdas! *** No podía faltar aquí en Colombia: aparecieron los salvadores y los tartufos, uno de ellos que dice que si él hubiese sido el presidente tal y tal y tal cosa haría; y el otro que funge como tal, esto es, presidiendo el Ejecutivo nacional da palos de ciego fr...

NUESTROS MUERTOS Y NUESTRAS VERDADES.

“Voy a escribir algo sobre nuestros, óigase bien, nuestros muertos, los que hemos venido matando en nombre de partidos, de ideologías, de negocios, de tierras, de todo... ¡Qué bárbaros hemos sido!, todos, por acción, por omisión, por miedo o por oportunismo. Por supuesto, tengo firmes esperanzas en que restañaremos nuestra sangre, nuestras heridas, nuestras pérdidas y volveremos a ser hermanos de patria, de vecindario y del planeta”. *** ¿Qué diferencia hay entre la muerte de un ciudadano por efectos de una enfermedad o simplemente por vejez ―como me podría ocurrir a mí relativamente pronto dada mi edad―, a la muerte de un traficante de drogas, un guardabosques, una cooperativista, un maestro, un policía, un soldado, un político ―de izquierda, centro o derecha―, una líder social, un indígena nasa, un labriego coquero, un amigo, un hermano, un hijo, los padres? ¡¿Qué diferencia hay?! ¡Los invito a pensar en ello! *** Hay un alarido nacional ante las muertes selectivas, aquel...

Lloro por tí, Australia

LLORO POR TI, AUSTRALIA . Las llamaradas casi que llegan hasta aquí, tan monstruosas y terribles se ven. Australia se cocina, los animales mueren achicharrados, los árboles se inflaman como si tuviesen petróleo en sus entrañas, el humo abruma al sol y los humanos desesperados huyen, se atropellan, se espantan, pierden vidas y hogares, propiedades y rebaños, la tragedia es planetaria, inmensa, horrorosa. Aquí, en América Latina, al otro lado de la manzana, sentimos el hollín del desastre pero estamos impotentes. Nos separan continentes y océanos, distancias enormes, incluso lenguas distintas. ¿Qué podremos hacer por ti, Australia? Como ocurre con los alumbramientos, luego de la preñez nace el niño, nos surgió una idea. Vamos a ayudar a Australia auxiliando al Planeta, pero sobre todo, auxiliándonos a nosotros mismos. Vamos a sembrar árboles, a gritar a los cuatro vientos que los árboles son nuestros nuevos y esenciales amigos, nuestra esperanza, pero sobre todo la esperanza ...

HIJITO MÍO...

ANOCHE ESTUVISTE CONMIGO. HIJITO mío, ¿sabes que anoche estuviste en mi puerta? ¿Te acuerdas? La Cucha y yo andábamos buscando un local para abrir un negocio, No encontrábamos uno adecuado a nuestras necesidades Hasta que llegamos a una casa de dos o tres pisos, Entramos y La Cucha hacía observaciones sobre algunos de los recovecos del local que no le gustaban, ¡No recuerdo bien!... En esas, subiste las escaleras traseras del sitio, abriste la puerta y… ―Hola papicho, cómo estás ―sonreías como sabías hacerlo. Yo te miré… Eras tú, tal y como eras, como aparecías en las ventanas, en la cocina, En la finca, en donde tu mamita, Como cuando te bajabas del carro y nos ofrecías algún regalito, Unas almojábanas, Un quesito Paipa acompañado de bocadillos Veleños, O propóleos para que se te cure la tos, papicho, O miel de eucalipto cultivada por abejitas de tierra fría, O polen, esto es maravilloso, papicho, te mejora la vista, te da energía. Te acerca...

AQUÍ, SIN USTED DON ARMANDUCHAS…

AQUÍ, SIN USTED DON ARMANDUCHAS… Su tumba, un huequito en la tierra bajo una mata siempre florida, En la que sus dos hijas depositaron las que se dicen sus cenizas (Pues qué revueltas deben ser las cenizas de los crematorios, Tan revueltas como nuestros genes, por fortuna), En la que las dos nietas de mi mamá colocaron también cenizas de ella, Pusieron dos pares de zapatos para que nadie más usara sus chanclas, Armanduchas. Aquí en su obra de arte… La que usted tejió durante treinta años al lado de Nancy, Bajo el techo blanco de su casa que parece una vivienda de alguna isla griega, En esta obra de arte cosida puntada tras puntada, Con sangre del bolsillo, Con escaso dinero, Con angustia. Aquí al lado de sus cucarachas de goma ―oigo sus risotadas al tirar los animalejos a Claudia―, sus muñequitos sorprendentes, sus dinosaurios plásticos de múltiples formas, su rana azul de ojos brotados y jeta enorme, su matrioska con Chávez como figura, las fotos de...